Cúmulos y paisajes
Ana Gómez


Si mi cuerpo es una forma, y la tierra el espacio que la contiene. ¿Puedo concebirme a mí misma como parte del paisaje, de esa tierra que conforma el suelo en que habito? ¿Es real que estamos hablando de dos entidades o materialidades distintas? ¿Somos ella y yo la misma? ¿Puede la identidad traducirse en forma, cuerpo, mapa o territorio? ¿Puede el territorio ser entendido como un cuerpo o viceversa?
La presente exposición surge de estas reflexiones en las que exploro, desde la cerámica expandida y la combinación de materiales, activaciones poéticas. En una de las acciones de “Cuerpo territorio”, trazo un dibujo de mi cuerpo con tiras de barro –haciendo referencia a los métodos de construcción manual empleados en cerámica– de tal manera que al conformar mi silueta me construyo vasija. Mientras que, en la serie “Devolver la tierra a la montaña”, recupero azulejos de descarte para intervenirlos con diversos barros locales e industriales, pequeños gestos en los que simbólicamente el polvo y la arena regresan a su lugar de origen, la montaña.
A partir de estas y otras acciones cerámico-gráficas y del intercambio de formas efímeras en papel, moldes de yeso y espejos, se crean “remanentes-esculturas”, acumulaciones de memorias que de manera intermitente habitan la materia, el paisaje, el cuerpo y el contexto, reclamando el reconocimiento de saberes ancestrales, como el de la alfarería, en donde lo místico, lo mítico y el lodo, la relación entre el cuerpo y el entorno, se entiende como un todo.
Ana Gómez
Selma Guisande, curaduría